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Nike Air Max 95 -20 aniversario-

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20 años de historia que celebramos desentrañando todos los detalles de la creación de otro iconos, una de nuestras siluetas favoritas: Air Max 95. Mientras esperamos su regreso en ID (sí habéis leído bien), nos deleitamos recordando el origen que marcó un antes y un después en la cultura del running de alto rendimiento.

Después de tan sólo cuatro años trabajando en Nike, el joven diseñador Sergio Lozano fue contratado para liderar el último proyecto de Air Max, pero en realidad su viaje conceptual ya había comenzado. Una tarde lluviosa, mucho antes de que fuera contratado para el proyecto Air Max, Lozano encontró la inspiración mientras disfrutaba de los paisajes de Beaverton. “Estaba mirando los árboles del otro lado del lago, empecé a imaginarme el proceso de la lluvia erosionando la tierra, y pensé que sería interesante que el producto perfecto fuera descubierto debido a la erosión”, recuerda Lozano. Hizo un boceto rápido, con unas estriaciones similares a las de las paredes del Gran Cañón, y lo guardó en su cajón de ideas.

La materialización del boceto, de su gran e innovadora idea, no fue tarea fácil… 

De forma similar a lo que había sucedido con las Air Max 1, el diseño de Lozano se encontró con algunos obstáculos. “La primera crítica al concepto de las Air Max 95 no fue del todo positiva, ya que algunos pensaron que estaba bien, pero a otros no les gustó en absoluto”, recuerda Lozano al hablar de los obstáculos a los que tuvo que enfrentarse al diseñar las Nike Air Max 95. Pero gracias al apoyo de su equipo, pudo seguir adelante con su idea y crear unas zapatillas dignas de llevar el nombre Air Max. “La idea recibió el apoyo de algunos grandes deportistas, sin los cuales no hubiera sido posible crear estas zapatillas”, afirma Lozano humildemente.

Una aventura arriesgada

En la década de los 90, Nike Running había sucumbido ante el auge de Nike Basketball. Con toda una generación fijada en el baloncesto como idea de estilo deportivo, el equipo de Running sabía que no podía quedarse atrás. El proyecto de las Air Max 95 representó de alguna forma volver a capturar toda la energía que rodeaba a la categoría durante los años 70 y principios de los 80. Tenían que ser atrevidas, provocativas y diferentes a cualquier otra zapatilla creada hasta el momento. “El equipo de Running quería agitar un poco el panorama y arriesgarse, y supongo que yo representé ese riesgo”, recuerda Lozano.

Rompiendo esquemas

Hasta 1994 Lozano había trabajado principalmente en productos de tenis, entrenamiento y ACG, pero nunca en artículos de Running. Ese repentino cambio no llegó por sorpresa. Por aquel entonces, el equipo de diseño de Nike era mucho más reducido y trabajar en distintas categorías era algo habitual.

La inspiración dio sus frutos

El boceto permaneció inalterado durante algunos meses, hasta que las primeras sesiones creativas de las Air Max no convencieron en absoluto a Lozano. Para dar un nuevo impulso a la familia Air Max, tenía que encontrar algo realmente único. Pronto se iluminó su proverbial bombilla y salió a la luz su boceto del día lluvioso. Cogiendo el boceto como modelo, Lozano y su equipo se propusieron introducir una cámara de aire visible en la parte delantera, incorporando las últimas novedades en amortiguación de aire para los runners que exigían una mayor protección.

Pero a pesar de sus avances iniciales, una pregunta traía de cabeza a Lozano: “Me acordé de algo que Tinker Hatfield decía siempre que trabajaba en otros proyectos: ‘Muy bien, ya tienes un gran diseño, pero ¿cuál es tu historia?’” Encontró su respuesta en unos libros de anatomía guardados en la biblioteca de diseños de Nike. Lozano se sintió atraído por la correlación entre la estructura del cuerpo humano y los elementos esenciales del diseño del producto. El resto fue sencillo: “Sólo tuve que relacionar los elementos comunes entre sí”. El primer prototipo de las Air Max 95 se creó inspirándose básicamente en las costillas, las vértebras, los músculos y la piel del cuerpo humano.

Si es fácil, no vale la pena

El principal punto fuerte de las Air Max 95, su singularidad, fue también su mayor obstáculo. Durante la fase de revisión del diseño, Lozano y su equipo se dieron cuenta rápidamente de que todavía no estaban a salvo. El aspecto era tan diferente que algunos dudaron de su potencial. “Tenía partidarios y detractores, pero cuando recibes este tipo de reacciones emocionales sabes que estás en el buen camino”, explica Lozano. Al principio, este avanzado diseño no incluía ningún logotipo Swoosh. Al compararlo con dos de los otros nuevos modelos de Nike, con cámara de aire visible en la parte delantera y suela negra, surgieron las dudas. Pero Lozano y su equipo no abandonaron el proyecto y, con el tiempo, terminaron por convencer a los más reticentes.

Cuando le preguntamos acerca del logotipo Swoosh casi invisible de las Air Max 95, volvimos a ser testigos de su enorme entusiasmo: “Creímos que Nike ya era una marca bastante reconocible y que el diseño hablaría por sí mismo. ¿Por qué lo necesitábamos? La cámara de aire ya era visible, y ahora además incorporábamos otra cámara visible en la parte delantera del pie”. También se planteó la cuestión de dónde colocarla. El diseño de las zapatillas no permitía colocarla en el lugar tradicional, siguiendo el empeine, sin alterar sus características definitorias. Al final, el logotipo Swoosh se colocó en el cuarto posterior del empeine: “Aplicamos el logotipo Swoosh para que actuara como elemento destacado”, afirma Lozano.

Una vez finalizado el diseño, llegó el momento de decidir cuál sería la primera combinación de colores. La idea inicial de Lozano fue que los colores fueran tan funcionales como las propias zapatillas: “En Oregón las personas corren por senderos en días lluviosos, y cuando no han corrido ni diez kilómetros las zapatillas ya parecen gastadas. Mi idea era disimular un poco este hecho”. Su eterna confianza se hizo evidente una vez más cuando decidió que el gris sería uno de los colores principales. “Me dijeron que el gris no vendía, y me lo tomé como un desafío”. En la base de la zapatilla, donde normalmente se acumula más suciedad, se utilizaron los colores negro y gris oscuro, y a partir de ahí los tonos iban siendo cada vez más claros hasta llegar a la parte superior. El característico tono amarillo neón de las Air Max 95 se eligió como un guiño al kit de carreras más característico de la historia de Nike, que sigue ofreciendo una gama de colores muy llamativos en las zapatillas de clavos y de carrera campo a través.

Lozano y su equipo no se dieron por vencidos y siguieron batallando, versión tras versión, hasta que la zapatilla empezó a fabricarse. Su confianza dio sus frutos y las zapatillas se convirtieron muy pronto en un elemento definitorio de los movimientos musicales emergentes en Londres, Nueva York, etc., cuya música descarada y colectiva casaba a la perfección con el diseño del calzado. La cultura juvenil adoptó las Air Max 95, y la franquicia Air Max se convirtió en una marca de estilo. La apuesta de la categoría de Running dio sus frutos, recuperó su lugar en el sector del calzado y atrajo a jóvenes diseñadores de todo el mundo. Ahora, con la madurez que otorgan sus veinte años, el concepto de Sergio Lozano sigue influyendo en el diseño contemporáneo.

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